domingo, 16 de maio de 2010

...



...silente,
con el cargamento del mundo en mis ombros,
seguiré mi ruta olvidándome de que
hasta el momento
he tenido poco menos que el ruido de tus colores,
una sonrisa rota
y dos calles paceñas en el bolsillo.




[yo, que acostumbrada estaba a diseñar palabras en tus silencios...]



[imagen congelada por]

::Jorge Ferrufino y su mirada hacia el color del tiempo::

10 comentários:

Katyussa Veiga disse...

nosotros, que dulcemente caminábamos entre los viejos cuerpos del mercado viejo.

Katyussa Veiga disse...

..y ahorrábamos los quintos de nuestros rotos bolsillos, dónde no había que un mísero caramelo para pagar el tren hacia la proxima ciudad.

de espaldas al mundo nos fuímos, transbordando angústias entre las calles y los puentes.

Katyussa Veiga disse...

nosotros, nadie más que nosotros.





la medida de nuestra propia [y bella] desdicha.

árvore disse...

nosotros, que ríamos das pequenas preciosidades

Katyussa Veiga disse...

dícen que han visto dueña árvore d'alecrim duchándose en un baño del Mercado Viejo..


dícen..

árvore disse...

dicen que la arbore caramelava del otro lado del rio

Salamandra Malandra disse...

seu silencio, que grita felicidades.

Katyussa Veiga disse...

felicidades que vomitam toda sorte de agonias

Anônimo disse...

Porque quien sabe, es posible que la poesía no sea la única verdad, es posible también que Cerati se equivoque. El silencio del que hablo, en todo caso, es la música precisa, el estado perfecto en el que no es necesario decir. Estamos acostumbrados, culturalmente a que es preferible el exceso, la sobra, pero volcarnos al minimalismo en ciertas situaciones puede ser lo ideal, ¿no le parece? La musicalidad de las sílabas, lo certero de dos palabras bien puestas, lo exacto del silencio que todo lo puede comunicar. Belleza.

Katyussa Veiga disse...

sigo con su silencio a besarme el cuello